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Carlos Rodrigo López González

Aunque usted no lo crea, desde ahorita la clase política colimense se encuentra activa y ocupada en generar condiciones favorables de cara al 2021, por lo que la maquinaria priista y de Morena –principalmente- no descansan con tal de llegar a los comicios fortalecidos, con los mejores activos políticos y, con ello, ganar la gubernatura. Ya se empiezan a cocinar las alianzas, además de estar implementando estrategias que aseguren un buen panorama hasta la elección de los contendientes por tan ansiado puesto, aunque hay otros que piensan son lo suficientemente
buenos como para ir de camino a las campañas en lo individual.

Por todo lo anterior, cada partido empieza a afilar las espadas y claro que la guerra sucia ha sido una de las herramientas más utilizadas, a nivel mediático, político e incluso personal, sólo para demostrar quién es quién antes de tomar decisiones trascendentales. También empiezan a sonar nombres, algunos obvios porque esos mismos actores ya se han decantado por tan suculenta oportunidad, así como otros que sólo en su casa los conocen y no tienen ese capital que requiere un candidato al ejecutivo local.

A ver, empecemos diciendo que ya es de todos conocido que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) le está “echando ojitos” al tricolor desde hace meses, por lo que es muy posible que actúen en conjunto, pero el PVEM ha dejado claro que quiere que su candidato sea el elegido, por lo que si el PRI piensa diferente, no dudo que esta amistad se diluya. Y es que sólo basta con revisar Facebook o escuchar la radio, Virgilio Mendoza Amezcua –actual regidor de la comuna porteña y dirigente del Verde a nivel estatal- ya está haciendo su campaña, pero es obvio que
estas acciones no son al azar, sino que existe un objetivo y Mendoza está dispuesto a hacer lo necesario para alcanzarlo.

Este, es el primer nombre que se perfila para aparecer en las boletas electorales, y que a mi parecer, si continúa trabajando como lo ha hecho y se concretan las relaciones correctas, será una opción interesante y muy fuerte. Aunado a ello, también se visualiza a Nabor Ochoa López, un viejo lobo de mar en la escena política colimense, que actualmente se desempeña como “representante del gobierno estatal con los municipios costeros” y es mano derecha de Nacho Peralta, pero considero que sus mejores tiempos ya pasaron y por ahora sería muy aventurado
lanzarlo en coalición o incluso por el Verde, ya que Virgilio tiene mucho más cualidades y potencial.

Por el otro lado, en el PRI, se mencionan nombres como el de Mely Romero Celis, José Manuel Romero Coello y hasta uno que otro del gabinete estatal, pero sinceramente el nombre más limpio e interesante es el de Mely, aunque en la última ocasión como candidata no le fue bien y perdió la diputación federal. No obstante, una figura femenina no sería mala idea para que tome las riendas del gobierno estatal, pero no seamos tan drásticos, porque también existen opciones femeninas bastante peligrosas. Además de Mely, no veo claro, pero no sabemos qué planes tendrán Mario Anguiano y Fernando Moreno Peña, quienes se encuentran muy inmersos y dispuestos a incidir
para que su partido conserve el control.

Leoncio Morán Sánchez, el buen Locho para los amigos, es sin duda otra carta en este juego político-electoral, y abiertamente ha declarado su intención por escalar, pero sólo existe un pequeño problema, bueno, dos: no quiere coaliciones y… su actitud. Vamos siendo sinceros, Locho tiene la dirigencia de un partido hasta cierto punto “pulcro”, pues Movimiento Ciudadano salió avante en las elecciones pasadas en dos municipios importantísimos (Colima y Villa de Álvarez) y lo hizo solo, un muy buen indicio sin lugar a dudas, sin embargo, naturalmente habría que analizar los nuevos retos y entender el panorama tan complejo que tienen frente a Morena.

Resulta totalmente necesario replantearse qué tan idóneo sería continuar con la premisa de “mejor solo que mal acompañado”, porque creo que el resultado sería el de los Procesos Locales del 2015 (ordinario) y 2016 (extraordinario), en cual derivó en la derrota de Morán, dos veces por si le quedaban dudas, yéndose al tercer lugar. Si el escenario ya ocurrió y ahora las condiciones son menos favorables, claro que se necesita construir acuerdos, pero no con cualquiera, eso sí.

Por el bloque Morena existe un surtido rico, bueno, a mi parecer no tan rico pero es lo que hay. Es muy risible la situación de ese partido a nivel local, ya que hay dos ladies que empiezan a arañarse una a otra para ser la elegida por López y competir para este puesto, pero además hay un inquilino, creo se hace llamar diputado, que está deseoso, sediento de llegar a la sala oval, aunque diga que no.

Ya sabemos qué clase de personas hay en esa “institución” que en realidad es una extensión del’ tricolor tanto a nivel local como federal, pero cada día sorprenden más con su inoperancia y sus burdas intenciones de sobresalir para ir por más, cegados por la ambición y el poder, y hasta cierto punto los entiendo, no es muy sencillo lidiar con los cargos que tienen si antes fueron vendedores de ropa usada y hasta taqueros, quienes ganaron usando a Morena como moneda de cambio, no por otra cosa.

Indira Vizcaíno Silva, Claudia Yáñez Centeno, César Yáñez Centeno (colaborador muy cercano al presidente) y Mario Delgado Carrillo (Coordinador de la fracción en la Cámara de Diputados) y un “diputado” local son las y los actores que tienen posibilidades para avanzar en esta carrera interna, pero cualquiera de ellos no merece ser el próximo gobernador, pues cada uno tiene características nada positivas que afectarían el rumbo del estado. ¿Quieren las razones?

Vizcaíno: Caso Altozano, que por cierto deberían darle seguimiento, ya que no es una denuncia
interpuesta ayer, sino que ya tiene tiempo y aún no vemos acción respecto al tema.
Claudia Yáñez: Diputada Federal agradecida con la ola Morenista, pero inexperta para pretender
un cargo de tal envergadura.
César Yáñez: Brazo derecho de Andrés Manuel, nada benéfico si deseamos un contrapeso real
frente a un mitómano en el ámbito federal.
“Diputado”: Tendencioso, foca aplaudidora de su mesías, incoherente, berrinchudo y sobre todo, inexperto. Lo ha demostrado. Además, no le gusta la confrontación, ni le gusta escuchar sus verdades o a quien piensa diferente de él, tiene la piel muy sensible y se indigna al mínimo comentario ante sus acciones. Se siente intocable. ¿Quién quiere a un “político” que no acepta críticas ni posiciones contrarias a las suyas? Digo, en esa profesión lo primero a aprender es hacer frente a los detractores, pero en su caso ni eso.

Delgado: gran experiencia como funcionario público y con bastante peso político, pero un agente no útil al frente de un estado, pues sus referencias lo ubican en otros sentidos y su visión no sería adaptable para las condiciones en las que Colima se encuentra. Su servicio está orientado en la CDMX.

Esto apenas comienza, faltan muchas más sorpresas y desaguisados entre los políticos colimenses, pero aun así, hagan sus apuestas.

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